HISTORIA

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Si tenemos en cuenta la situación topográfica de Tafalla en uno de los accesos y caminos hacia el interior de Navarra y si consideramos las casi constantes luchas que nuestros reyes sostuvieron con los de Aragón y con los musulmanes durante la Edad Media, bien puede aventurarse la hipótesis de que Tafalla nace como núcleo urbano en torno a una fortaleza estratégicamente levantada en el cerro de Santa Lucía para cerrar el paso a los invasores. Así se infiere de las primeras referencias que de nuestro pueblo tenemos y que se remontan a comienzos del S. X, estando escritas en la crónica árabe de Aben Adhari, historiando la expedición de Abderraman III contra el reino de Pamplona donde gobernaban Sancho Garcés y Doña Tota.

Una variante gráfica de su nombre en algún documento del S. XI, "Altafaylla", sugirió a ciertos eruditos un posible origen árabe de la población. Esta habría nacido a partir de una fortaleza alzada por las autoridades musulmanas en el mencionado cerro de Santa Lucía, para vigilar de cerca los accesos del territorio cristiano de Pamplona en los siglos VIII y IX.

Con base asimismo toponímica, una reciente teoría asocia el lugar con una hipotética colonia militar tardoantigua.

Como en diferentes puntos de Aquitania, se habría instalado allí un grupo de "taifales", gentes afines a los jinetes sármatas de las estepas de Rusia meridional. Sería un asentamiento de guerreros campesinos al servicio del imperio romano del S. IV, o bien una pequeña banda descolgada del torbellino de pueblos que, como los alanos irrumpieron en Hispania a través del Pirineo occidental al año 409.

Otra hipótesis nace en la creencia de que Túbal fue el fundador de nuestro pueblo, pero solamente va a ser una fantasía histórica.

En todo caso, sólo se sabe con cierta seguridad que "Tafalya" o "Altafaylla" fue uno de los poblados del naciente reino pamplonés arrasados en sus expediciones por Abderraman III (años 924 y 937).

En el año 1043, tras derrotar a Ramiro de Aragón, don García de Nájera otorgó a los tafalleses el título de "muy nobles, muy leales y esforzados". La lucha tuvo lugar en los campos de Torreta y Barranquiel cerca del alto de San Gregorio.

Junto al Rey Sancho VII el Fuerte, los tafalleses participaron en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y acompañaron en el siglo siguiente al rey Teobaldo a la cruzada de Jerusalén. Con Carlos III recorrieron en triunfo el mediodía francés y con el hermano del monarca, Luis de Evreux, participaron en la expedición navarra a Oriente.

Sancho Ramírez, por su parte, otorgó a Tafalla sus primeros fueros, que fueron confirmados por Sancho el Sabio en el año 1157, posteriormente por Teobaldo II en 1255 y por Carlos II un siglo más tarde. Este último monarca en 1367 donó a la ciudad los términos de la Sarda, el Saso y Candaraiz.

El año 1418, el monarca Carlos III concedió a la ciudad el privilegio de celebrar feria y en 1423, Tafalla recibió del mismo monarca el título de Buena Villa a instancias de su hija doña Blanca y eximió a los tafalleses de toda servidumbre al hacerlos francos y ruanos con asiento en Cortes. En 1436 el rey Don Juan los unificó a todos aforándolos bajo el Fuero General y declarándolos francos a perpetuidad.

En el siglo XV Tafalla luchó en el bando beamontés en favor de los derechos del Príncipe de Viana y en los últimos años del Reino estuvo decididamente al lado de los reyes legítimos en defensa de la independencia del País frente al invasor Fernando el Católico.

El título de Ciudad con asiento en Cortes se lo otorgó Felipe IV el año 1636.

En el plano urbanístico se distinguen varias zonas bien diferenciadas, localizándose el primitivo asentamiento de Tafalla en la ladera meridional de la colina de Santa Lucía, frente al monte Ereta. Este núcleo originario es el actual barrio de la Peña que incluía ya una parroquia de Santa María. Sus calles largas y sinuosas atravesadas por otras con fuerte pendiente se circunscriben a la topografía del terreno, que estuvo dominada en la cima de la colina por un castillo fortaleza, hoy desaparecido, pero del que hay noticias desde tiempos de Sancho Ramírez.

La primera "Edad de Oro" de la ciudad tuvo lugar a partir del S. XIV cuando su superficie se duplica en torno a las parroquias de Santa María y San Pedro, y a lo largo de la calle Mayor ciñéndose de fuertes murallas. Coincide este amurallamiento con la construcción del palacio real, cuyo esplendor debió correr parejo con el de Olite puesto que su construcción se llevó a cabo inmediatamente después, también bajo Carlos III.

La Edad Moderna asiste en Tafalla a la demolición del recinto murado, tras la conquista, pese a lo cual la ciudad se mantiene dentro de sus límites medievales.

Durante la guerra de la Independencia su estratégico asentamiento y su proximidad a Pamplona le convirtieron en plaza importante, que los franceses se apresuraron a ocupar (1808) y fortificar. La ciudad fue convertida en cuartel de los ejércitos durante la "francesada", Cruchaga en 1811 y Espoz y Mina en 1812 y 1813 penetraron en ella, el último y en la última fecha de manera definitiva, tras un asedio en el que el guerrillero navarro ordenó bombardear la ciudad, destruyendo las fortificaciones del convento de San Francisco y los últimos restos del que fuera palacio de los Reyes de Navarra.

Un papel semejante -de antesala principal de Pamplona - desempeñaba Tafalla durante las guerras carlistas.

Durante la primera, los gobernantes liberales de la región consideraron más seguro emplazar aquí la cabecera del partido judicial (1836) que tenía Olite y así quedó definitivamente.

En los dos últimos tercios del siglo se dieron los pasos necesarios para dotar a la ciudad de los servicios urbanos modernos; se instaló alumbrado público con faroles de petróleo (1843), se establecieron los serenos (1846), se construyó la Plaza Nueva (1856-1860), se inauguró el ferrocarril que une Pamplona y el Ebro (1860), el telégrafo (1862), se abrió en 1866 el puente que salva el río Cidacos para enlazar la estación y la ciudad y se instaló años después el tendido eléctrico (1895). Entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX se habían abierto los Casinos Español y Nuevo, se habían organizado líneas de autobús y se habían instalado dos centros de enseñanza.

El escudo de Tafalla "trae de Azur y un castillo de oro de tres torres, la de en medio mayor, con dos puertas, la central mayor y en ella un guerrero armado. Bordura de gules con las cadenas del reino de oro". Estas armas se inspiran en el antiguo sello céreo cuyo troquel se conserva en el Ayuntamiento de la localidad.

CRONOLOGÍA HISTÓRICA

MAQUETA DEL PALACIO La maqueta del Palacio desgraciadamente desaparecido. Ha sido realizada por el Tafallés Victor Malumbres en un alarde de paciencia, habilidad y cariño por recuperar parte de nuestra historia.
maqueta