Artículo sobre la capacidad de esfuerzo en competición de Chente García, publicado en Diario de Navarra el día 6 de julio 1999
¿Cuánto sufre Chente García?
Un estudio del doctor Jesús Hoyos prueba que el nivel agónico sólo se alcanza en el
2% de tiempo de carrera.
Cuentan que justo antes de intentar batir el récord de la hora el 22 de octubre de 1994, Tony Rominger apuntó cinco números en un papel, lo dobló y se lo dio a su preparador, Michele Ferrari. Una hora después la cifra que el suizo había escrito en el papel y la distancia que había recorrido en Burdeos eran la misma, 53,832 kilómetros. En el ciclismo actual queda poco tiempo para la improvisación, parece que todo está cuantificado. Ahora bien, ¿se puede medir el grado de sufrimiento de un corredor durante una gran vuelta?
El tafallés Chente García, como el resto de componentes del equipo Banesto, se sometió a un exhaustivo estudio durante las dos últimas ediciones del Tour de Francia y la Vuelta a España, diseñado para medir los distintos niveles de desgaste y sufrimiento que padecen los ciclistas durante los 22 días que dura una de las tres grandes vueltas de la temporada.
Los autores del estudio son Alejandro Lucía, fisiólogo del departamento de Ciencias Morfológicas y Fisiología de la Universidad Europea de Madrid; Alfredo Carvajal y Jorge Chicharro, de la Universidad Complutense de Madrid, y Jesús Hoyos, médico deportivo del equipo Banesto. Las conclusiones son claras. En las más de 90 horas que Chente ha pasado en cada una de las dos vueltas a España, el 79% del tiempo lo ha hecho a una intensidad baja, el 18,7% a una intensidad media-alta y el 2% a un nivel muy alto o agónico.
'Un 1,25% de intensidad máxima puede parecer baja a priori, pero el estudio lo que ha demostrado es que el ciclista es capaz de trabajar durante periodos largos a esa intensidad, con altas concentraciones de lactato en la sangre, que determina la capacidad de rendimiento, de resistencia a alta intensidad del corredor', explica el doctor Hoyos.
Los tres niveles de actividad y desgaste de un corredor podrían compararse al de las revoluciones por minuto de un motor de coche. Pocas revoluciones (por debajo del umbral aeróbico), el motor trabaja a un nivel cómodo con un bajo consumo combustible (oxígeno). Revolución media-alta (entre el umbral aeróbico y anaeróbico), el motor trabaja a buen rendimiento con un consumo razonable de gasolina. Y sobrerrevolucionado (por encima del umbral anaeróbico), el piloto rojo de alarma se enciende porque está en el límite de sus posibilidades, el com bustible se acaba (falta oxígeno y se queman otras reservas) y corre riesgo de estropearse (agotamiento y posterior desfallecimiento).
Chente, un corredor de 1,86 de altura y 76 kilos de peso, siempre ha tenido como función el proteger a su líder -antes Olano, ahora Zülle- en las primeras etapas de las vueltas. En la primera semana de una carrera, en los que la pugna por tratar de estar entre los primeros es mayor, Chente tuvo una intensidad de trabajo mucho mas intenso que en el resto de la Vuelta.
Los dos momentos en los que el motor de Chente -su corazón- latió a nivel 3 -máximo consumo de oxígeno- fueron las dos etapas iniciales. 22:40 minutos en el inicio de Estoril (Portugal, 1997) y 31:45 en Córdoba.
'Por su características, un hombre de mayor peso y más potente para las etapas llanas, Chente es un corredor que trabaja durante menor tiempo que un escalador con déficit de oxígeno', explica el doctor Hoyos. 'El esfuerzo de los rodadores es más constante que el de hombres ligeros, escaladores, hacen esfuerzos más explosivos en menor espacio como son los puertos'.
Y ahí están también los números de la última Vuelta a España. Los gregarios escaladores del equipo pasaron un mayor tiempo en nivel III que los rodadores. Aitor Osa, tres horas y quince minutos o Triki Beltrán, cinco horas cincuenta y seis muntos. El líder del equipo, Abraham Olano, se quedó en un tiempo de sufrimiento máximo intermedio, poco más de dos horas.
El equipo Banesto tuvo el liderato en la pasada Vuelta a España desde la sexta etapa. Primero con Jiménez y después con Olano. Con uno u otro, los que tuvieron que tirar del pelotón durante 16 días fueron los mismos. Durante ese tiempo la consigna era clara, desgastar al equipo en los momentos necesarios y dejar el peso de la carrera a otros. A Chente no se le encendió el piloto rojo de la reserva en ninguna de las dos contrarreloj -las hizo en el nivel II de desgaste- y en las etapas de alta montaña el esfuerzo máximo se centró en momentos concretos. Quién no recuerda a un Chente tapado con un gorro de lana azul arrastrando literalmente a Olano hasta el pie de Navacerrada. Ese esfuerzo en el final de la etapa no se escapó al pulsómetro, hora y tres cuartos a una media máxima de 174 pulsaciones. ¿Hasta dónde es capaz de sufrir un ciclista?
El Tour siempre ha tenido una mítica especial en el mundo ciclista. Hubo ganadores de la prueba que llegaron a decir que 'luchar por un Tour quita años de vida'. Incluso estudios recientes realizados en Francia indicaban que el índice de mortalidad en ciclistas que han disputado el Tour es superior al resto. Los especialistas que han realizado este estudio no lo creen así.
'Chente también ha estado en los dos tours en los que hicimos el estudio, pero no terminó ninguno de los dos. Uno por caída y otro por la retirada del equipo. Los datos que pueda dar Chente o cualquier corredor en un Tour, en una Vuelta o en un Giro son muy similares. El desgaste físico para los corredores es muy parecido en las tres grandes, las tres son 25 días de competición prácticamente seguidos y Tour no es lo más duro', dice el doctor Hoyos. '¿Quién sabe si un Tour quita o no años de vida? Yo soy de los que piensan que, afortunadamente, los ciclistas reciben los cuidados y tienen la capacidad de recuperación suficiente para que el esfuerzo y el desgaste no sea contraproducente'.
¿Hasta dónde ha sido capaz de sufrir Chente para llegar al Tour? Por lo pronto una fuerza de voluntad de hierro para con buen, mal o peor tiempo salir todos los días a entrenarse y acumular los 25.000 kilómetros con los que ha llegado al Tour. Cuidar su alimentación para que la báscula nunca pase del 78, sumar 52 días de competición y sufrir. Sufrir hasta donde se pueda para de una vez poder entrar en los Campos Elíseos en París.
El cóctail para preparar el Tour
-Desde febrero hasta junio casi 25.000 kilómetros de entrenamiento y 52 días de competición.
-Entrenamientos largos desde febrero hasta abril. Un detalle, usó cubiertas más anchas, 25 milímetros, que tenían más rozamiento (le duraron 5.000 kilómetros). A partir de ahí adquirir ritmo de competición progresivamente a partir de abril.
-Descanso activo en mayo, con trabajo especial de montaña. Tres días de concentración en el Pirineo navarro por la zona de Valcarlos con entrenamientos de 140 kilómetros a buen ritmo.
-Dos días de concentración en Pirineo francés para subir todos los puertos que se subirán en el Tour de Francia.
-Antes del Tour ha ascendido más de medio centenar de puertos de montaña. El que más, Echauri por su parte dura con una quincena de subidas. Tres en el mismo día.
-Casi a diario sesiones de tras coche con su padre por los alrededores de Tafalla, con series de 60 a 70 kilómetros por llano para no perder potencia.