Diario ABC 15 de julio de 2000

 Chente brinda en la fiesta francesa

«Chente» García Acosta refleja en su rostro el esfuerzo que necesitó para imponerse en la decimotercera etapa. Ap
«Chente» García Acosta refleja en su rostro el esfuerzo que necesitó para imponerse en la decimotercera etapa. Ap

Día de conexión directa entre Pamplona y Francia. 14 de julio. En la capital navarra resuena el «Pobre de mí» que clausura los sanfermines. Y aquí, de vuelta al calor en la Riviera, toda Francia entona «La Marsellesa» en memoria de la toma de la Bastilla, aquel 14 de julio de 1789 en que nació la Revolución Francesa. Probablemente no lo sepa y tal vez ni le interese, pero «Chente» García Acosta fundió con su triunfo en Draguignan dos efemérides de enorme calado popular.

Si Marat, Danton o Robespierre levantasen la cabeza, mala vida les iban a dar a los ciclistas franceses. Más de uno se hubiera apurado para salvar al resto de la guillotina. Como todos los años el país vecino soñaba con una fiesta tricolor, pero los cohetes se mojaron por obra y gracia de este gigantón navarro de Tafalla.

Y no fue por no intentarlo. Francia estableció comunicación directa con sus ciclistas para honrar a sus héroes. Siete corredores galos ingresaron en la fuga de trece (Nicolas Jalabert, Agnolutto, Heulot, Herve, Morin, Rous y Simon), un porcentaje abrumador para aliviar el orgullo patrio. Los franceses son muy suyos para estas cosas. Y por allí se dejó caer «Chente» García Acosta.

Ante la incomparecencia de potables favoritos del día (Laurent Jalabert, Etxebarría, Bartoli), la reunión de trece se quedó finalmente en tres porque el séquito de franceses no aguantó el paso por dos puertecillos de cuarta. Y allí se juntaron Chente, Herve y Nicolas Jalabert.

García Acosta es perseverante e irreductible. El tipo de ciclista duro como el pedernal que no conoce el desánimo. Hasta ayer era conocido por sus continuos quiero y no puedo: segundo en una etapa del Tour 98 (Carpentras, detrás de Nardello), en la Vuelta 99 (Guadalajara, tras Mondini), en la Bicicleta Vasca 2000 (ganó Serpellini) y tercero en el octavo viaje de este Tour (victoria de Dekker).

Chente se percató de su inmiscusión patriótica gracias a la sabiduría de Echávarri, que le avisó con su audacia habitual -«será difícil, estás rodeado de franceses»-. El tafallés pertenece al sector duro del Banesto, fiel al Tour y al clan navarro del equipo. Por eso siguió sin pestañear los consejos del antiguo director -«anima a Herve y a Nicolas»-.

Echávarri pedaleó con Chente hasta la meta de Draguignan. El recio tafallés de pocas palabras es uno de sus preferidos por su sentido de la lealtad. Cuando García Acosta descabalgó al pequeño Jalabert y a Herve, Echávarri le dirigió como si fuera un jinete -«no mires para atrás»-. Chente corrigió uno de sus principales defectos y dedicó todas sus emociones a disfrutar en los últimos dos kilómetros, cuando ya tenía tiro la victoria.

Los franceses se sintieron ofendidos. Desde la televisión pública, Bernard Thevenet recomendaba una fusión urgente en el grupo perseguidor (Herve, Jalabert, Trentin y Heulot) para evitar la deshonra. Pero Chente ya había fulminado su aureola de perdedor. Ganó por los héroes de su tierra. Y los galos, a lo suyo, a consolarse porque no podían hacer otra cosa. «Tres franceses entre los cinco primeros de la etapa», proclamaba el locutor de France 2. Es el tercer triunfo de los españoles en este Tour (Otxoa y la contrarreloj por equipos del Once).

ABANDONA CASERO

Fue un día de aparente trámite para los notables del escalafón. No así para Ángel Casero, retirado a las puertas de los Alpes. El valenciano se golpeó el hombro en la etapa del Mont Ventoux y tenía fuertes dolores en la mano derecha. Quinto el año pasado con el Vitalicio, Casero se despide del Tour por la puerta de atrás. También se marcharon Peña, Bettini, Bartoli, Dufaux y Aus.

Hoy arrancan los Alpes sin la tensión propia que podría deparar la majestuosa etapa (Allos, Vars e Izoard). La insultante hegemonía de Armstrong ha anestesiado la carrera, excepto para los españoles, protagonistas en primera línea de este Tour.