Diario de Navarra 15 de julio de 2000

La victoria de su vida
Chente García Acosta recogió la recompensa al gran trabajo que está realizando en la ronda francesa


El ciclista del Banesto, Chente García Acosta, levanta los brazos y aplaude eufórico tras conseguir en la meta de Draguigan su primera victoria de etapa en el Tour de Francia. REUTERS 


DECIMOTERCERA ETAPA

 

Salida: Avignon.

Llegada: Draguignan.

Kilómetros: 185,5.

Ganador: Chente García Acosta (Banesto).

Líder: Lance Armstrong (Us Postal).

Primer español: Joseba Beloki (Festina), 3º.

BENITO URRABURU. COLPISA. DRAGUIGNAN.


"Necesitaba esta victoria, llevaba tiempo sin levantar los brazos", manifestaba Chente García Acosta al entrar como ganador en la meta de Draguignan, antes de afrontar tres etapas alpinas y un día de descanso. El corredor de Banesto, vecino de Tafalla desde los dos años, lograba un triunfo que llevaba mucho tiempo persiguiendo. Y lo hacía relativamente cerca de Carpentras, donde terminó segundo en 1998, detrás de Nardello.

Ya había sido tercero en este Tour en Villeneuve-sur-Lot, detrás de Erik Deekker y Xavier Jan. La racha de segundos puestos que lleva el corredor de Banesto se ha roto, afortunadamente. Chente había sido segundo en una etapa de la Vuelta a España, el año pasado, en Guadalajara, y segundo este año, en una etapa de la Bicicleta Vasca, en Bilbao, detrás de Serpellini.

En el 97 tuvo que dejar la carrera al pegarse contra una mujer que estaba haciendo una foto. En el 98 abandonó la prueba junto al resto de equipos españoles. Chente, al que le metió la afición por la bicicleta su padre, que sufrió una caída entrenando con él que le dejó la espalda dañada, lleva un camino que a los 27 años todavía puede ser importante.

¿Cómo quieres que esté?


Se merecían el triunfo, él y Banesto. A las 9 de la mañana, Eusebio Unzué salía del comedor de su hotel con cara de preocupación: "Y cómo quieres que esté?", nos decía. Uno tiene la impresión de que se le había hecho muy corta la noche pensando en lo sucedido.

Unzué, Echávarri y Jaimerena cerraron también el comedor del hotel la noche del jueves. Hablaron, solos, largo y tendido. Habían reventado a todo el equipo, con un trabajo soberbio, para nada. "¿Y qué más podemos hacer?", decían. "Si la gente me dice que va bien, mi trabajo es dejarle lo mejor posible, --se refería a Jiménez-- al pie del Mont-Ventoux", comentó Unzué.

Antes de cenar, José Miguel Echávarri, que está más encima de lo que parece de sus corredores, hizo un aparte con Jiménez. En Banesto había preocupación y uno que vio esas caras, esas conversaciones, se alegra de la victoria de un corredor de la casa que les ha dado aire, mucho aire, para afrontar los Alpes. José Miguel Echávarri podrá decir que "Dios ahoga, pero no aprieta".

En el transcurso de la etapa, concretamente en el control de avituallamiento, abandonaba Angel Casero (Festina), debido a los golpes que tenía producto de la caída sufrida en la etapa del Mont-Ventoux, con hematomas muy fuertes en el hombro y en las costillas. También Miguel Angel Peña (Once) dejaba la prueba.

Briançon, un salvajada


El festival del ciclismo español podría tener continuidad hoy en la etapa que finaliza en Briancón, en la que se pasarán tres puertos a más de dos mil metros, con 250 kilómetros de recorrido, y cuatro puertos puntuables para el premio de la montaña. De todos esos puertos, el más conocido es el Izoard, que ya se subió en el último Giro de Italia y que se ha pasado en el Tour de Francia un total de treinta veces, la primera de ellas en 1922.

Por el Izoard pasaron en primer lugar nombres ilustres del ciclismo español con Berrendero, Bahamontes, Galera, José Manuel Fuente y Eduardo Chozas. La última vez que se subió en el Tour lo coronó en primer lugar Claudio Chiappucci. ¿Qué puede pasar en esa etapa? Dependiendo del tiempo que haga, frío y lluvia, o calor, la carrera se afrontará de muy distinta manera. Tras levantarse los ciclistas a las siete de la mañana y estar siete horas encima de la bicicleta, predecir lo que puede suceder es una quimera.

Van a hacer más daño el conjunto de las dos etapas, Courchevel el domingo, que Briançon, donde el kilometraje y los puertos puede dejar la solución de la etapa para el final, en el Izoard. Atacar de lejos será un suicidio y lo normal es que se espere a la parte final, mientras van madurando ciclistas por el recorrido y alguna escapada puente.

La escabechina que se espera entre Briançon y Courchevel puede ser importante, salvo en los dos primeros puestos de la general. Para Beloki, Beltrán, Heras, Mancebo y Javier Otxoa, el día será muy importante, el comienzo de una etapa que se puede decir que acabará el domingo.

No podemos olvidarnos de Marco Pantani, que ayudó a Garzelli en esa subida durante el Giro pasado para que ganase la carrera; ni a Richard Virenque, Luttenberger, Jalabert, Fernando Escartín, Van de Wouver.