Artículo publicado por la revista Ciclismo a Fondo  (enero de 2000)

Chente García ante su séptima temporada

"Con 27 años de edad pienso que voy a ir a más. Hay veces que andas mucho y no terminan de llegar los triunfos". La reflexión de Chente entronca con lo que fue para él 1999, una temporada en la que tenía puestas grandes ilusiones y que no terminó de llenarle.

"Tuve un año lleno de parones, con problemas de salud, con catarros, sobre todo al principio de temporada. También tuve molestias en el tendón de Aquiles. Empecé en abril y se me reprodujeron en el Tour, donde no llegué al 100%. Afortunadamente, en la Vuelta me encontré bien y no tuvo ningún trastorno". Explica Chente esas situaciones con serenidad, en Tafalla, su localidad natal, donde consigue una tranquilidad total durante el parón invernal que le permite descansar sin problemas, entrenar en condiciones y realizar salidas en mountain bike.

Sabe que tiene por delante una temporada importante para su futuro después de lo que ha ido demostrando en los últimos tiempos en la carretera, tanto en la Vuelta a España como en el Tour. Dotado de gran fortaleza física y mucho mas fino en cuanto a peso en sus momentos plenos de forma que en los últimos años, Chente lleva una progresión que no parece detenerse. "En los seis años que llevo en profesionales he ido evolucionando. En mis primeros años me acuerdo que en la montaña del Midi Libre y del Dauphiné sufría mucho. En el 95 por ejemplo hice 60 días de carrera. Luego en el 96 iba mejor. Empezaba a ver la pancarta de los puertos más adelante" hasta llegar a buscar etapas en el Tour y Vuelta en los últimos años. Las ha peleado pero le ha faltado fortuna.

"En el Tour del 98, al retirarse Olano, tuvimos más libertad de movimientos. Podías mirar más por tus intereses que por los de otro. Cuando vas supeditado a un líder te impide moverte en condiciones. En la Vuelta a España del año pasado hice segundo en la etapa que terminó en Guadalajara y quinto en Plá de Beret. Conseguir triunfos en escapadas es complicado. Primero tienes que estar bien. Luego hay que conocer al personal que llevas al lado y saber donde debes moverte. En cuanto te conocen te dejan poca manga ancha. Hay que ser más listo que los que llevas al lado y tener suerte".

Tiene firmado contrato con Banesto para las temporadas 2000 y 2001, en las que tiene puestas muchas ilusiones. "Normalmente mi calendario incluirá Tour y Vuela a España, como en estos últimos años. Luego me gustaría poder ir a los Juegos. Empezaré tranquilo. Para llegar bien al Tour tengo tiempo y prefiero la carrera francesa al Giro. El calor, la forma en que se corre, me gustan", lo que no le impide brillar en septiembre, cuando se celebra la Vuelta a España.

Bajar hasta los 73 kilos.

El peso, como en otros muchos ciclistas, es algo que Chente debe cuidar con esmero debido a su envergadura, a su fortaleza física: "Jesús (se refiere al médico-preparador de Banesto) me ha dicho que no debo pasar de 80 kilos en invierno y eso supone no coger más de 4 ó 5 kilos de mi peso en forma. Las Navidades son muy malas. Con ese peso puedo entrenar bien. Con más tengo problemas".

No lleva un régimen de comidas espartano, pero sí que procura cuidarse bastante."Intento comer normal, sin grandes cantidades, con mucha verdura, ensalada, fruta", todo ello para pasar mejor la montaña. "Sé que no voy a ser un escalador nato por mi constitución, que no voy a pasar el Galibier con el grupo de cabeza, pero antes lo pasaba el 115 y ahora puedo hacerlo entre los 50 primeros". Donde menos peso ha tenido en carrera ha sido en la última Vuelta a España. Llegó a pesar 74,5 kilos, casi diez menos que en la contrarreloj del Tour. "Conseguir perder peso sin perder fuerza es fundamental,  pero no fácil". Podría llegar, afinando mucho y estando a tope de forma, a los 73 kilos, que para su estructura física ya sería una rebaja importante.

Desde que lleva en profesionales hasta el año 2000, Chente ha ido notando cambios importantes."Vas consiguiendo hacerte un hueco en el equipo. Los dos primeros años en Banesto no corrí ninguna vuelta grande. En el 97 fui al Tour. Fue el año que me rompí la clavícula. En el 98 volví al Tour y abandonamos todo el equipo. El año pasado conseguí terminarlo. He corrido tres Vueltas a España. Normalmente me ha tocado trabajar. Es bueno conocer lo que es trabajar y lo que te toca hacer en determinadas situaciones". Ha tenido que hacerlo para corredores como Indurain, Olano y Zulle, "en situaciones distintas y en carreras muy diferentes". El kilometraje que va sumando a principio de temporada lo realiza con tranquilidad. "Quiero llegar a abril con unos 15.000 kilómetros, por que en febrero estaré con 6.000 ó 7.000. El año pasado tuve 106 días de competición y 37.000 kilómetros. Prácticamente hice la temporada entera".

Tampoco este año ha tenido mucho parón. Unos veinte días sin bicicleta para luego comenzar con las caminatas de tres horas por las cercanías de Tafalla, compaginadas con gimnasio y algo de bicicleta, "nunca más de cien kilómetros, al menos hasta enero". Durante los meses de invierno busca sobre todo tranquilidad. No quiere viajes largos ni traslados.

Quinta de oro

Sabe que su mejor temporada, la que más se le ha visto ha sido 1998 y quiere mejorar aquello. Chente García formó parte del equipo Banesto amateur del 95 que permitió que un buen número de corredores pasasen al campo profesional. "Santi Blanco y yo pasamos a Banesto y otros se marcharon a diferentes equipos".

Fueron los casos de Rubiera (Kelme), Rafa Díaz (ONCE), Igor González de Galdeano (Euskaltel), los dos Javier Pascual (Santa Clara) que con el paso de los años se han ido haciendo un hueco en el campo profesional. Chente lleva toda la vida entre bicicletas. Comenzó en alevines cuando tenía nueve años. Lo compaginaba con el futbito, en un barrio de Tafalla en el que había unos cuantos ciclistas. En alevines e infantiles lo ganaba todo. Llegó a ser subcampeón de Euskadi de cadetes y juveniles y campeón navarro juvenil. En aficionados tuvo dos años en el Saltoki, uno en el Kaiku y otro en Banesto hasta dar el salto al profesionalismo, donde sigue, en Banesto, a la búsqueda de sus límites que pueden tener un margen amplio de progreso.

Texto: Benito Urralburu