LIBRO DE RUTA
CHENTE GARCÍA

Recopilación de artículos publicados por Diario de Navarra  y firmados por Chente García Acosta, contándonos sus experiencias diarias en el Tour 1999.

TOUR 2000

Artículo del día 1 de julio 2000

De aquí para allá 

A QUÍ estamos por cuarto año contando cómo va el Tour. El primer día ha sido de lo más raro. A las nueve, la revisión médica de todos los comienzos del Tour. Esa que luego se ven en las fotos soplando por un tubico. Ningún problema, todos estamos sanos, como para correr. Y de ahí a una charla que nos ha dado Leblanc, el jefe del Tour.

El año pasado también tuvimos esta charla. Ahí estábamos todos los ciclistas en un auditórium con auriculares para todos los que no controlamos mucho el francés. La verdad es que no sé para qué nos han metido esta reunión: que si el Tour mueve más de 1.500 vehículos, que si hay 3.600 personas... pero si eso ya lo vemos todos los días. Ah, y que se quiere un Tour limpio, sin dopaje. Un tema que lo tenemos todos bastante claro y en que no creemos que haya mucho problema.

Total, que entre ir de aquí para allá, que si revisiones, charlas y demás no nos han dejado casi tiempo para entrenar. Ha habido que sacarlo de donde se ha podido, un poco por la mañana y otra por la tarde. He estrenado la cabra para la contrarreloj de hoy. Chula, chula. Cuadro de carbono y lo mejor en material, negra y azul, preciosa. Ahora hay que hacer que ande y la contrarreloj, para ser la primera etapa, es bastante más larga de lo que parece.

Todavía no nos han dado los dorsales, creo que voy a llevar el 14, ni los horarios de salida. Y aquí ando, enredando con el ordenador portátil que la Asociación de Ciclistas Profesionales, una gozada. No tengo ni idea de cómo funciona, pero en 22 días seguro que aprendemos. Y si se rompe, pues ya nos darán otro.

Chente García corre en el Banesto.


Artículo del día 2 de julio 2000

Quitar la carbonilla 

U N prólogo un poco largo, ¿no? 16 kilómetros que creo que a todos se nos han hecho pesados al final. Quizá porque llevábamos un tiempo sin competir y eso se nota. Ha sido una contrarreloj para quitar la carbonilla, para meternos ya de lleno en el Tour.

Lo de quitar la carbonilla puede sonar a chiste, pero es así y el pulsómetro --el reloj que llvamos donde se registra la frecuencia cardiaca, etc-- no engaña. En el campeonato de España, el domingo pasado, conseguí el récord de la temporada, 193 pulsaciones. Nunca las había tenido tan altas. Pero es que llevaba más de 10 días sin correr y eso se nota. Después de la contrarreloj de hoy he mirado la media de pulsaciones, 178. Muy altas.

Las pulsaciones te lo dicen todo. En los primeros días si las medias son altas, buena señal. Eso quiere decir que el cuerpo está descansado, que las piernas están frescas, que estás entero. Si en la primera contrarreloj ya no te suben, malo, muy malo. Estás fundido y con lo que queda de Tour... buf, la llevas clara.

La cadencia de Armstrong. Después de llegar he visto la etapa por la tele. Bien por Millar, bien por Alex, bien por Ullrich que lleva la misma bici que nosotros y que se acopla mejor que nadie y muy, muy, muy, muy bien por Armstrong.

Nuestra bici, chula ¿eh? Pues la de Armstrong se nota que se la han currado a tope: todos los tubos olvalados y muy ligera. Pero para ligeras las piernas. Cómo iba eh, cómo iban las piernas de rápido. Eso es tener cadencia y para darle tan deprisa hay que estar muy bien, y lo está.

J. V. García corre en el Banesto


Artículo del día 3 de julio 2000

La unión hace la fuerza 

E TAPA llana, etapa fácil. Piensa el aficionado cuando lee el periódico o ve la etapa. Ja ja, qué risa. De fácil, nada y de tranquila, menos. Las primeras etapas del Tour son las peores. Todo el mundo está entero y todo el mundo se cree que puede estar adelante y eso no puede ser y además es imposible. Conclusión, nervios, estrés, codazos, manillares que se meten y trabajo, mucho trabajo.

En el primer Tour que corrí terminé con el cuello fastidiado desde el primer día. No es que fuera todo el día con el cuello estirado, era la tensión. Todo el rato mirando a un lado, a otro, quién está, quién no está, dónde está el líder... y venga a recibir instrucciones por el auricular. "Chente, cuidado que viene una rotonda, que os estáis quedando atrás, que ir más para adelante..." acababa estresado.

La experiencia te da mucho en el Tour. Con los años te respetan y si queremos pasar para adelante, pues nos hacen un hueco sin tener que estar jugando con los codos. Las primeras etapas tienen su técnica. En el equipo todos menos Mancebo y Baranowski tenemos que cuidar de Zülle para que esté adelante. Lo hacemos de dos en dos. Vamos uno, otro y después Zülle. Que se despista y se queda, venga para adelante. Que estamos muy a la izquierda, pues venga, pasa para la derecha. Que viene una rotonda, que la tome por el lado bueno. Y así todo el día. Un kilómetro y otro, y otro. Lo lógico es que pasemos todos. Si están dos pues bien, pero si estamos todos, mejor. ¿Cómo es eso? La unión hace la fuerza, ¿no? pues eso. Y de etapas llanas y tranquilas, nada.

Chente García corre en el Banesto.


Artículo del día 4 de julio 2000

Auténtico día Tour 

B IENVENIDOS a un día de Tour total. Un día de rotondas. Aquí hay muchos tipos de rotondas. Rotondas redondas, rotondas ovaladas, rotondas alargadas, con hierbas, sin hierba, pequeñas medianas entre rotondas... y bordillos, muchos bordillos. Y de todas clases. Anchos, estrechos, altos, bajos, que se pueden saltar, que no se pueden saltar. Aquí hay de todo, esto es el Tour.

La clave para ser un buen "rotondista" es saber por dónde tienes que salir. Y aquí nadie tiene más información que nadie, todos jugamos con las mismas cartas. La clave es acertar por dónde hay que salir, si por la derecha o por la izquierda. Y eso es una cuestión de suerte y de intuición.

El lado bueno es por el que va menos gente y por el que terminas saliendo más rápido. Si no aciertas... resulta que tú vas más rápido que el que tienes delante, que va frenado y entonces lo tienes jodidillo, sobre todo si es una rotonda estrecha, ésas son las peores. Lo de las rotondas es casi como tirar una moneda, cara o cruz. Si aciertas, vale y sino pues...

La caída de Millar. Con los años que lleva Alex en el Tour esto de las rotondas, rotonditas y rotondones lo lleva bastante bien, pero desde hace un tiempo cuando llegan los 10 kilómetros finales, nos vamos para atrás. ¿Meternos con los esprinters? quita, quita... que mancho.

Ayer, por ejemplo cuando pasamos nosotros ya había sido la caída. Íbamos por detrás cuando nos ha pasado Millar, el líder, como un cohete. Dijimos, jodé a rueda. Pero cogió dos curvas que... buf, se jugó la vida abiertamente. Para él.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 5 de julio 2000

Previsible pero... 

A QUÍ estamos, reventados en un día buuf¡, malo. Yo he andado muy a gusto, muy bien, pero la contrarreloj que hemos hecho no ha sido buena. Aquí anda todo el mundo con el bajón porque hemos perdido bastante más tiempo que el que esperábamos.

Alex no está en la habitación, se ha ido al masaje. Está entre desmoralizado y cabreado porque entraba en lo previsto perder tiempo, pero no tanto. Se ha llevado un palo. Eso sí, el tío es la leche. En la contrarreloj se ha dejado todos los duros, se ha quedado sin nada y lo ha pagado en el puente de Saint Nazarie, allí iba un poco bolilla. Eh, que mientras que todos menos Jiménez y Piepoli pasábamos con relevos de medio kilómetro como mucho, éste se hacía relevos de un kilómetro y a saco. Así ha terminado, vacío.

Pasarlo mal, mal. En la contrarreloj lo hemos pasado mal, mal todos. El Chaba ha pasado algún relevo cuando la etapa ya estaba avanzada y Piepoli bastante ha hecho con aguantar. Ha sido durísimo, el vientos nos pegada de todos lados y, como estábamos dos menos para relevar, pues tocaba a menos descanso entre todos. He calculado que dábamos un relevo cada tres kilómetros, más o menos. Si hubiéramos pasado todos, estoy seguro de que habríamos perdido menos tiempo y seguro que no estaríamos tan vendidos.

Pero bueno, el tema está jodidillo pero nos queda todavía mucho Tour ¿no?. Siendo egoista a mí esta situación me vendría muy bien. Me podría meter en fugas y si no es una ya caería otra y seguro que sale algo porque estoy entero. Pero esto es un equipo y aquí todos estamos para Alex. Habrá que animarle para lo mucho que queda.

J. V. García corre en Banesto.


Artículo del día 6 de julio 2000

Alex cumple años 

J OAN, Pujol, el masajista tenía que despertarnos a las nueve y cuarto de la mañana. Pero Alex es un poco culo inquieto y para las ocho y media ya estaba arriba, metiendo sus cosas en la maleta.

Otros días cuando hace estas cosas le digo "venga Alex métete en la cama que todavía no es la hora", pero hoy le he dicho "felicidades" porque era su cumpleaños. Ha sonreido y ha empezado con sus verbos. Con Alex nos partimos de risa. El tío no controla mucho lo de los verbos y solemos hacer risas porque se lía con todo. "Yo me ducha", decía al principio. Yo pensaba, este tío está loco. Pero eso es que se iba a duchar. Poco a poco le vas cogiendo el truquillo, pero tiene un repertorio de frases fijas: "Estoy jodido macho, cómo me duelen las piernas", es una de las que más se repiten.

El discurso. Pues eso, que hoy era el cumpleaños de Alex. Los cumpleaños no se celebran en carrera, se celebran por la noche. Antes de carrera, en el village, el motorista que da las referencias escribe en la pizarra: "Hoy cumple años tal". Y todo el mundo le felicita. Lo típico es que luego la televisión de su país o los fotógrafos le lleven una tarta y se hagan unas foticos.

En el equipo los cumpleaños se celebran en los postres de la cena. Se come lo normal, pero en el postre llegan los discursos. Se le hacen cuatro nudos a una servilleta y se le coloca al que cumple en la cabeza. Luego se le hace subir a la silla y con una botella de champán con una cuchara dentro como micrófono que diga un discurso, unas palabras. Con los verbos de Alex, las risas están aseguradas. Fijo.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 8 de julio 2000 (el día 7 no se publicó)

Debate con pañuelico

O TROS Sanfermines en el Tour. Uno se acostumbra y todo se repite, el pañuelico para todo el equipos, las típicas fotos... es una fiesta que a todos nos gusta y que Zülle conoce bien.

Cuando estuvimos en Pamplona antes del Tour ya le expliqué que el encierro es una carrera que la gente corre delante de los toros hasta llegar a la plaza... Para que se hiciera a la idea un día me lo llevé de potes por Estafeta. El tío alucinaba. Decía que estábamos totalmente locos.

Pues eso, se puso el pañuelico como todos y a correr. El problema es que nos lo hemos tenido que quitar en carrera. Ha sido un día rarísimo. Buen tiempo, una manga de lluvia de la leche, poner el chubasquero, quitar... y no estábamos para panuelicos porque agobiaba más que otra cosa y además, a poco que se mojen, destiñe.

Dicen que hoy había un debate en la salida. Si la gente hizo bien en atacarle a Jalabert cuando se paró a mear. Yo lo tengo muy claro. Si te paras a mear ya sabes a qué te arriesgas y ni ética ni nada. A la mínima te la dan. ¿Qué nos pasó en Gois el año pasado?, ¿paró alguien?.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 9 de julio 2000

De calentón en calentón 

Y O no gano una etapa del Tour ni, ni, ni... joder qué difícil es ganar, qué difícil es todo. ¿Qué hay que hacer para ganar? Qué difícil es primero coger una escapada, qué difícil es meterse en la escapada buena de 17, qué difícil es estar adelante cuando el grupo se rompe y qué difícil es ganar. El consuelo, tercero. A este paso me voy a convertir en coleccionista de puestos.

Me he pegado todo el día de calentón en calentón, en escapadas desde el kilómetro cero. El primer calentón de salida, para coger la escapada. Había que estar alguien del equipo para luego no tener que trabajar por detrás, perfecto. Pero desde ahí todo ha sido difícil.

Cansado, pero bien. Desde que se ha hecho el grupo de 17 sabía que lo tenía difícil. Había gente que si se llegaba en grupo era más rápida que yo, gente que se podía fugar... Total que se ha roto el grupo y nos hemos quedado ocho. Calentón. Y va y se va Dekker. Yo pensaba, jodé seguro que con lo que ha tirado antes se funde. Ya, ya... ya no lo hemos vuelto a ver.

Y ahí nos hemos quedado por detrás. Tira tú, tiro yo, que te vas, que se nos va y así de calentón en calentón y se nos ha ido, así que no quedaba más que intentar hacer puesto. He pensado, si aquí estamos seis, seguro que quedo el séptimo porque al esprint... y qué va, me he visto muy bien.

Me queda el consuelo de poder estar ahí disputando la etapa. En fin, a ver si recupero que el día ha sido... buf. Lo dice el pulsómetro: 148 pulsaciones de media, 182 de máxima y 46,6 kilómetros hora de media. Todo en el octavo día. No está mal, ¿no?

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 10 de julio 2000

Desde hoy, avanzadilla 

H A habido suerte. Hoy, primero en el masaje, más tiempo para recuperar. Aquí el que no corre vuela, hay que andar listo. Cualquier minuto de recuperación es importante y más cuando viene lo que viene.

Puede parecer raro, pero para mí lo que viene de Tour es mejor que lo que hemos pasado. ¿Por qué? Fácil. A partir de ahora los que van a meterse manillar por delante son los líderes, no como hasta ahora que ahí estaba todo pichi intentando meterse por un lado y por otro y que nos hacían terminar a todos de los nervios y medio estresados. Ahora, turno de los grandes, nosotros a cumplir con nuestro papel y a llegar con la grupeta, tranquilos, a un montón de minutos.

Mi trabajo. Hay corredores a los que en las etapas de montaña no se nos ve demasiado en la tele. Lógico. El trabajo que nos toca hacer es el de controlar la carrera en los primeros kilómetros, meterte en esas escapadas que se hacen de salida, cuando se sale a mil. Y ahí, tirar y esperar a que lleguen los líderes. Se les echa una mano hasta donde se pueda y luego al autobús. Marcheta y ya llegaremos.

Hoy lo van a pasar mal los escaladores, seguro. ¿Por qué? Pues porque vienen de diez días de estar con el 53 y con piñones muy pequeños, 11-12-13 y sin subir un repecho que tenga más de dos kilómetros. Y de repente se van a topar con el Marie Blanque, un puerto corto, pero muy duro. Y ahí tienen que meter 39 de plato y 21-23 de piñón. Y ahí es donde la gente explota. Ves que las piernas no van, no caminas y te quedas.

Yo sólo tengo miedo a una cosa. Creo que la factura de las escapadas aparece a las 48 horas. Me escapé el viernes así que toca... en Hautacam. Buuuuuuuuf¡

J. V. García corre en el Banesto


Artículo del día 11 de julio 2000

Minutos que no valen 

D ÍA de perros, ¿no? Me imagino que se habrá visto bastante bien por la tele porque en directo se nos ha hecho largo y frío. Pero bueno, por el auricular uno se entera de todo. Qué pasada lo de Armstrong, ¿no? este está un par de puntos por encima de los demás, por no decir 37.

"Mancebo, venga marcheta, marcheta para el Chaba", le decía Eusebio.

El Chaba ha estado listo, pero cómo va Armstrong. Buuuf. Hoy he podido ver a casi todos los buenos. Primero he puesto marcheta hasta el Marie Blanque. Una cosa sostenida, sin excesos. Mi hermano, que estaba viéndome a 300 metros de la cima, pasó este puerto en bici en la Quebrantahuesos me dijo era... y no exageraba. Jodé, duro, duro, ¿eh?.

Abraham y Jalabert. Al comienzo del Aubisque Armstrong ha puesto a tirar a su equipo. Están mucho peor que el año pasado, en siete kilómetros se los ha fundido a todos y se ha quedado solo. Yo me lo he tomado con más calma mientras por el auricular oía lo de Otxoa, pasada lo que ha andado y subía con Abraham (Olano).

Abraham, como siempre. Sube los puertos a marcheta, a tren. Baja deprisa, muy deprisa porque controla mucho la bici. Si yo bajara como él terminaría en algún árbol, fijo. Y al final lo quema todo.

Pues eso, le he dejado irse porque he pensado si subo tranquilo llegaré castigado, pero no jodido. Al final si haces el último puerto a tope puedes llegar, como mucho, cinco minutos antes. ¿Y de qué vale eso? Más vale aguardar, aunque con el 39x23 se guarda poco, para otro día.

Y ahí ha pasado Jalabert, quemando los últimos cartuchos en Hautacam. Estos tan poco están tan bien.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 12 de julio 2000

Traslados, traslados 

S I se quiere dar una vuelta completa a Francia en 3.000 kilómetros es lógico que haya traslados. Si no los hubiera, no habría vuelta a Francia. Así de claro. Los traslados no le gustan a nadie. Son días incómodos, pesados, que no vienen nada bien para la recuperación, pero así es esto. El Tour y sus traslados y este año no nos han querido poner avión.

Así que el de esta vez va a ser un traslado a medias. Hoy dormimos en Blagnac. Buen masaje, cena y a recuperar bien de la etapa. Mejor que viajar en el día después de la etapa, eso sí que sería una paliza. Y mañana, madrugar un poquito. Desayuno fuerte, unas tres horas de autobús y nos soltarán como a dos horas de Avignon. Y desde allí en bici hasta el hotel, el entrenamiento del día y... a descansar, no porque estemos fundidos pero sí un poco cansados.

Rozar la fuga. Ayer, de nuevo, en busca de la fuga. Y la tuve en las manos. Se fueron Dekker y Botero y luego hubo otro salto. Me metí con Pascual, el riojano del Kelme. No cogimos porque Pascual no tiró. Lógico, teniendo a Botero por delante había poco que hacer.

Así que para atrás y guardando, guardando hasta que nos han dicho por el auricular: "Que se van a 13 minutos".

Así que ahí nos hemos puesto Orlando, Arri, Odriozola y yo a tirar a buen ritmo, marcheta durante 30 kilómetros para mantener la diferencia en la clasificación por equipos. Y la cosa ha funcionado. De 13 minutos a 5, no está mal ¿no? Luego nos hemos abierto y para meta tranquilillos, que mañana descanso, pero pasado... el Mont Ventoux. Eh, palabras mayores.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 13 de julio 2000

Lo peor, el autobús

L O peor de estas jornadas de descanso es el traslado en autobús. Nos hemos levantado a las nueve de la mañana y hemos comido un poquito antes de coger el vehículo. Cuatro horas de viaje, que largas se hacen y cuando quedaban 80 kilómetros para llegar al hotel, a la bicicleta y a pedalear dos horas y media.

Después ha venido la ducha, que la hemos agradecido, otro poco de comida y la siesta. Eso del masaje está muy bien. Te tumbas encima de la camilla y uno se relaja al máximo. Pero lo mejor de una jornada de descanso es estar todo el día en el hotel, un poco de entrenamiento, y sin tener que meterte en el autobús cuatro pesadas horas. Eso no me gusta nada pero si hay que hacerlo...

Una jornada difícil. La etapa de hoy será difícil. Se trata de un recorrido corto y habrá nervios. Además la subida al Mont Ventoux es complicada, especialmente la primera zona que resulta muy dura, con pendientes que harán daño en las piernas. Los últimos seis kilómetros son más llevaderos, aunque no por ello más sencillos.

Además, el viento puede endurecer la jornada. Aquí abajo no pega fuerte, pero en ese monte, que está sin un árbol en la parte final, puede ser un huracán. No me había enterado que la etapa podía ser modificada, pero no me extrañaría si el viento arrecia porque subir allí podría ser un suicidio.

Al equipo lo veo bien. Álex Zulle irá poco a poco a más y el Chaba Jiménez demostró el otro día encontrarse en un buen momento. A mí, en esta etapa, seguramente que me tocará controlar la primera parte para ayudar al equipo. ¿Una escapada? Lo veo difícil. A los de Banesto no nos dejan irnos así como así.

José Vicente García Acosta es ciclista del equipo Banesto


Artículo del día 14 de julio 2000

Nos ha salido rana 

A que impresiona el Ventoux. Yo ya lo conocía, pero uno nunca se acostumbra a la dureza. Joé que de gente ¿que había 300.000? fácil. ¿Y el aire? buuuf, como en Tafalla algunos días. Quizá sea por eso, porque estoy acostumbrado al viento, que he subido bien el Ventoux, pero hay que ir por partes.

La etapa nos iba de maravilla. Arri y yo en la escapada. Uno, dos, tres y cuatro puertos antes del Ventoux con el equipo por detrás preparando el terreno a Zülle y Jiménez. El Chaba pedía más para endurecer la carrera. Todo iba de maravilla, hasta que llegamos al Ventoux. Ahí nos salió rana.

El Chaba es así. Empezábamos a subir y la escapada se venía abajo. Miro para atrás y ahí estaban los Us Postal con las bocas abiertas. Miro y le veo al Chaba, pero... ¿Y Alex? no está, no está. Aparece Piépoli.

--"Tú con Alex, tú con Alex", me dice

Y yo, con Alex. Y ahí estaba el tío con una cara de sufrimiento como le he visto pocas veces. Ni una palabra. Jodido, jodido. He tirado un poco hasta que ha cogido ritmo. Ni una palabra.

Hoy les he visto la boca a todos. Dejar a Zülle y aparece Abraham. Este como siempre, a su tran-tran. Le he acompañado otro rato y cuando pensaba tomármelo con más calma. ¿Dónde está el Chaba? No está, no está... y por fin ahí ha aparecido. Jodido no, muy jodido. Para que Jiménez vaya haciendo eses por la carretera tiene que estar muy mal. Pero así es el Chaba. Se pone todo a su disposición, se trabaja la tira y cuando le toca rematar... pasa lo que pasa. Es el Chaba, el mismo que gana en el Angliru y se hunde en el Ventoux.

J. V. García corre en el Banesto

Artículo del día 15 de julio 2000 Tras la victoria de etapa - Como vivió su familia la etapa

Final feliz a 50 kilómetros de angustia
La familia García Acosta al completo vivió con intensidad en su domicilio de Tafalla el triunfo de Chente en el Tour


El final de la etapa en la casa de los García Acosta. De izquierda a derecha: su padre Vicente, su hermano Miguel, la novia de éste y Esmeralda, la madre de Chente. JOSÉ MANUEL ERRO 


JOSÉ MANUEL ERRO. TAFALLA.


El domicilio del barrio de Las Torres, donde vive la familia de Chente García vivió con intensidad y angustia los últimos 50 kilómetros de etapa. Hasta que el corredor tafallés del Banesto no pasó la línea de meta, ninguno de sus familiares quería lanzar las campanas al vuelo a pesar de que la ventaja conseguida por el ciclista hacía presagiar su victoria.

En el domicilio familiar se encontraban sus padres, Vicente García y Esmeralda Acosta, sus hermanos Miguel Ángel y su novia, Ana, y su hermana, Ana.

--"Queda poco, pero todavía todavía no gana", repetía emocionada la madre del corredor temiendo aún que en los dos últimos kilómetros pudiera ocurrir algún percance que privara de la primera victoria en el Tour de Francia de Chente.

"Se lo merece, la verdad es que se lo merece. Lleva muchos años peleando y ha estado siempre muy cerca", decía para sí mismo el padre del corredor, que estuvo conectado en directo a la cadena COPE durante los últimos kilómetros a la espera de poder hablar con su hijo.

Cuando Chente García cruzó la línea de meta con los brazos en alto, la emoción se desbordó y prácticamente toda la familia rompió en sollozos de alegría.

Una llamada a la novia


Al estar la línea telefónica de la casa ocupada por el padre del ciclista, la madre llamó por un móvil a la novia del corredor, María, que estaba instalando la cocina en la casa que el ciclista se ha comprado en Cizur Mayor, para comunicarle que su novio había ganado la etapa del Tour de Francia.

Al tiempo que ocurría todo esto, los García Acosta grababan la retransmisión de televisión y la conexión de la cadena COPE para guardar para la posteridad un momento histórico. La familia estaba deseando poder comu nicarse en directo con el corredor, porque de lo contrario tendrán que esperar hasta pasadas las nueve de la noche, justo después del masaje y la cena, para felicitarle por el triunfo.

--"Lo celebraremos cuando acabe el Tour y él esté con nosotros. Lo vamos a celebrar todos juntos, como se merece porque ha trabajado mucho para conseguir la victoria", comentaba Vicente.

"Felicidad es hijo"


Los padres y hermanos de Chente pudieron hablar con su hijo y hermano mayor al poco de que éste consiguiera el triunfo. Justo después de pasar por el podio para recoger los trofeos de ganador de la etapa, la cadena COPE conseguía poner en comunicación a la familia con el ciclista, que mantuvieron en antena la siguiente conversación.

--"¿Chente?", le pregunta su padre.

--"¿Sí?"

--"Felicidades hijo, no sabes cuánto hemos sufrido. Me imagino que tú has sufrido más. ¿Estarás contento?", le felicitaba su padre, un gran apasionado por el ciclismo.

--"Contentísimo", contestó el ciclista.

--"Felicidades de toda la familia. ¿Quieres que se ponga tu madre?"

--"¿José? Felicidades", comentaba .

--"Muchas gracias, muchas gracias", contestó emocionado el ganador de la etapa.

--"¿Qué tal estás?", le preguntó su madre.

--"Muy cansado, pero muy bien", respondió el tafallés.

--"Estamos todos muy contentos, un beso. Te paso a Miguel"

--"¿Campeón, qué pasa?", preguntó el hermano menor del ciclista.

--"Aquí estamos, un poco cansados, pero muy bien", dijo el corredor.

--"Venga un abrazo", terminó su hermano.

--"Vale, gracias".

Día grande para la familia García Acosta, día grande para Tafalla y para toda Navarra. Y no será el último porque Chente tiene muchas más victorias en las piernas.


Artículo del día 16 de julio 2000

Resaca en los Alpes 

C ÓMO se le queda a uno el cuerpo después de ocho horas y media de bicicleta? Pues mal. La resaca de la victoria ha sido dura en los Alpes. Y es que desde la mañana ya me notaba yo que no... Ha venido Jesús (Jesús Hoyos, médico del equipo) para el examen diario de la mañana. 50 pulsaciones en reposo en lugar de las 41/43 habituales y la tensión algo más alta de lo normal. Eso es cansancio.

Y lo he notado también en la bicicleta. No iba, no iba, macho. El cuerpo decía que no, no estaba a gusto. Y hoy por primera vez en el Tour he sido el primero en subirme al autobús, al grupetto que se hace de salida y que se toma las cosas con calma. Y a recuperar, si se puede entender por recuperar pasar más de ocho horas en la bici.

Sin mucha celebración. La victoria del viernes tampoco la pudimos celebrar mucho porque a lo tonto a lo tonto se hizo muy tarde. Casi no pude hablar con casa y con mi novia. Lo justo. Hola, qué tal, bien, muy contento, adiós. Desde que llegué al hotel no pude soltar el teléfono. Una radio, y otra y otra y otra... y a todas contarle lo mismo. Podía haber puesto una cinta, ¿no? Pero bueno, sarna con gusto pica o cómo es eso. No, uno intenta complacer a todos, pero llegó un tiempo que había que desconectar porque podía volverme loco.

Y hoy por la mañana en la salida, felicitaciones de todo el mundo. "Felicidades Chente, felicidades Chente". Hasta Armstrong. Con él tengo muy buen rollo, el año pasado le regalé el pañuelico rojo, aunque alguna vez me ha dicho que soy un pestoso porque me pego todo el día atacando.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 17 de julio 2000

Vacío, pero contento 

A QUI estoy, en la camilla de masaje. Vacío, pero contento. Es el primer día de lo que vamos de Tour que he terminado vacío, vacío, sin nada. Hemos hecho un etapón, lástima que el Chaba no haya podido rematar al final, pero Pantani es Pantani.

La idea era meternos en la fuga e intentar avanzar con el Chaba allí hasta donde se pudiera. Dejarle lo más adelante de Courchevel. Y allí hemos estado Arri y yo hasta que nos hemos quedado sin nada. El Chaba no decía nada, nosotros marcábamos el ritmo. Hasta que hemos reventado en la Madeleine.

Primero se ha quedado Arri y luego yo. Y en esto ha aparecido Botero y he dicho para adelante. Pero buuuf cómo iba. Este no es mi ritmo, tira, tira. Eh, que esto no es Echauri, esto son puertos puertos, de los de subir, subir.

Total que Arri y yo nos lo hemos tomado con tranquilidad, pero pendientes del control. Con las diferencias que había nos podíamos ir para casa a la mínima. Y Courchevel se nos ha hecho duro, pero llegamos. A 25 minutos pero llegamos.

Si hoy no hubiera descanso palabra que no atacamos. Y lo bien que nos va a venir... por la mañana entrenamiento de un par de horillas, luego masaje de 20.000 pelas y a guardar fuerzas que seguro que habrá que atacar algún día para la clasificación por equipos. ¿Y a quién le va a tocar?

J. V. García corre en el Banesto


Artículo del día 18 de julio 2000

Vamos que nos vamos 

D ÍA de descanso, día de recuperación. Se agradece. Y más después de cómo llegamos en Courchevel. Dormir un poco más de la cuenta, entrenar una horilla y tres cuartos, masaje de veinte mil pelas, buena siesta, mejor cena y un poco de relax. Y contando los días que nos quedan para terminar y marcharnos a casa.

Para estar en la tercera semana del Tour creo que estoy bastante bien. Tienes más pulsaciones por la mañana, te duele un poco la cabeza y andas en bici casi por inercia. Es el cansancio. Ayer, por ejemplo, qué pereza para ir a entrenar. Pero luego, te subes empiezas a andar y pin, pan, pin, pan... Ayer bajamos Courchevel, un poco de llano y 16 kilómetros de puerto --sí, sí, 16-- que cundieron como tres horas de bici.

Contar días. Lo que nos queda va a ser jodidillo. A ver qué pasa hoy. Seguro que Kelme nos ventila los tres minutos que le llevamos por equipos porque hoy saldrán en tromba. Hoy le tengo miedo al latigazo del principio de la etapa. Como te quedes... adiós.

Y luego hay un par de etapas durillas hasta la contrarreloj. Y ahí nos tocará lo del año pasado. Fugas y más fugas para asegurarnos la clasificación por equipos. El lunes no cuenta. Martes, miércoles y jueves. La contrarreloj no cuenta y los dos últimos días tampoco. El domingo, en París.

En el equipo pues... bien. Alex está un poquillo bajo. Normal, preparar todo el año para el Tour y que luego pase esto, pero bueno. Yo creo que ya ha cambiado el chip. Que tiene la cabeza puesta en cómo recuperar lo mejor posible y hacer una buena Vuelta a España. Pero bueno, allí está septiembre que hoy hay que llegar a Morzine.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 19 de julio 2000

Nos han pillado 

N OS han pillado pero bien. En mi caso ha sido de la forma más tonta. De salida la caída de Serrano, justo a rueda. La hemos salvado de milagro. Hacía bastante calor me he bajado para el coche para dejar el casco. Me arrimo y se oye por radio Tour: "Escapada de dos hombres".

Me cago en la leche, ahí me han pillado. El último de todo el pelotón. Ha sido dejar el caso y venga a toda leche para delante, a ver si podíamos empalmar o meternos en la fuga. Pero ha sido imposible. Justo en ese momento los Us Postal se han puesto a tirar como demonios y ahí se ha roto toda la carrera. No había nada que hacer.

Alex está mal. Adelante, Mancebo, el Chaba y Baranowski. Detrás el resto del equipo. Nos han pillado y bien pillados. Alex iba como podía. El hombre está bastante fastidiado. Llevamos todo el Tour en la misma habitación y hoy ha pasado muy mala noche. Se ha levantado a las siete y se ha ido al cuarto del médico porque no paraba de toser. Casi no ha dormido.

Pues eso, entre Arri, Orlando y yo a muerte para conectar, pero no ha habido manera, hemos llegado hasta donde se ha podido y en el Joux Plane nos hemos metido en la grupeta. Yo pensaba que el Joux Plain este era más blando, que ya lo había subido, pero qué va, qué va. Duro, duro, buuf. 39x23 y a chepazos, de lo más duro del Tour. ¿Y gente? a patadas. Menos mal que respetaban. Si no se hubieran llevado algún manotazo como el otro día uno en La Madelaine. Animar está muy bien, pero hay veces que la gente se pasa.

Y así se ha llegado. ¿Cuánto nos ha sacado Kelme por equipos? ¿15 minutos? Mucho tiempo, pero quedan etapas y fugas, seguro.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 20 de julio 2000

El adiós de Alex 

H A sido un día un poco triste. A nadie le gusta marcharse del Tour y menos como lo ha hecho Alex. No se merecía esto. Zülle se va triste porque cree, y le ha estado dando muchas vueltas a la cabeza, que no ha podido demostrar todo lo que vale.

Un catarro, medio bronquitis. Bah, la excusa que ponen todos para retirarse. Puede pensar la gente. Pero no, no. Alex ha estado muy jodido estos días. Yo he visto los japos que echaba por las noches cuando no paraba de toser. Feos, feos, feos. ¿Cómo es el dicho? a perro flaco todo son pulgas, ¿no? pues eso. A que no estaba bien a Alex se le ha unido esto y todas las vueltas que le ha dado a la cabeza de por qué no marchaba. Ha terminado calcinado y desmoralizado.

Y al hotel ha llegado al final de la etapa. Ha hecho su maleta y se ha despedido. "Chente, muchas gracias por todo, gracias". Este tío siempre da las gracias por todo, es genial, es un buen tipo. Ya lo hemos hablado. El Tour que ha andado mal ha hecho una buena Vuelta a España, así que...

Marcaje al hombre. En carrera tampoco ha sido un buen día. Tal y como está la cosa, va a ser muy difícil coger una fuga, muy, muy, muy, muy difícil. ¿Por qué? porque el marcaje al que nos somete Kelme es exagerado. Así es imposible meterse en una escapada. A cada uno nos marca uno. A mí el Pascual riojano. Y mal rollo porque son gente a la que conoces de hace mucho tiempo, hay tensión, te quemas, pero claro no les puedes decir nada. Donde voy yo, allí está él. Y si pasa como ayer que por fín me meto en una ¿quién salta? ¡¡¡Heras!!! Es exagerado, pero es así.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 22 de julio 2000   (el día 21 no se publica)

¡Qué dolor, qué dolor! 

Y para rematar mañana un "chuletón" de 248 kilómetros. Casi nada. Pero empecemos por lo que hay que empezar. Todavía me duelen las piernas, pero dolor, dolor. Y no ha sido tanto por la contrarreloj, que me la he tomado con tranquilidad, si se pueden tomar con tranquilidad cincuenta y pico kilómetros contrarreloj, sino por el masaje del jueves.

Me dolían mucho las piernas, notaba como dos bolos, y se lo dije al masajista. Y el masajista metió la mano, vaya que si la metió. Masaje bueno, masaje doloroso. Qué daño, las piernas todavía me dolían mucho durante la contrarreloj, pero me dijo que el efecto de ese masaje lo notaría en la etapa del sábado, al día siguiente de la contrarreloj.

El problema es lo que diga hoy el cuerpo. Yo todos los días ya le pregunto "¿Estás o no estás para una fuga?" y ya le he dicho que este Tour es totalmente diferente a otras vueltas. En otros tours la contrarreloj está en el penúltimo día y eso te relaja. Pero esta vez las cosas son diferentes. Hoy hay un "chuletón" de primera, pero es una buena oportunidad y no hay que desaprovecharla.

Coger la fuga en teoría tiene que ser más fácil que en estos días porque las clasificaciones están ya totalmente decididas y no tiene por qué haber tanto marcaje, pero... pero luego está el cuerpo. El cuerpo ya dice que no está para mucho. Ahora estoy en 76 kilos, en el Tour he estado en mi límite (75,5) y las pulsaciones no suben y si no suben es porque el músculo está cansado, castigado. Ayer, en la contrarreloj, 158 de máxima y para subir a más hay que forzar mucho, mucho.

Lo primero, coger la fuga y a partir de ahí ya hablaremos.

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 23 de julio 2000

Parecen tres meses 

A QUÍ estoy, con el Chaba en la misma habitación, reposando los 248 kilómetros. Hoy era un día bueno para fugas, pero no ha habido manera. Se ha hecho un corte al principio, pero ahí estaba Telekom controlando para ver si Zabel conseguía ganar su primera etapa en este Tour.

Han dejado marchar a tres franceses, pero también los han tenido muy controlados. Cuando han querido, han apretado y adiós. Así que no ha habido más remedio que comernos un chuletón de doscientos y muchos kilómetros en el pelotón. Tranqui y a guardar, aunque a estas alturas ya no hay quien guarde.

¿Cuándo salimos de Futuroscope? ¿20 días? a mí se me han hecho como tres meses y sin exagerar. Largo, largo y tampoco no hay mucho tiempo para el descanso. Mañana en París, el lunes vuelta a casa y el martes, a correr a Villafranca. Buuuuuffff. Pero es que no hay más remedio. Estamos justos en el equipo y entre que unos están en Portugal, otros lesionados y otros... Chente, a Villafranca, pues a Villafranca.

Y hoy a París. Está bien eso de llegar a París: la torre Effiel, los Campos Elíseos... aunque hoy nos vamos a tener que tragar dos horas de tren antes de empezar la etapa y no en el TGV. ¿Cuánto hay entre Troyes y París? Comentan por aquí que unos 130 kilómetros ¿y dos horas en tren? pues la verdad es que las podríamos hacer en bici, total ya ¿no?

J. V. García corre en el Banesto.


Artículo del día 24 de julio 2000

Otra vez en París

Otro Tour que termino, ¿no? Pues el último día del Tour del 2000 ha empezado con madugón. Arriba a las siete y media, para coger un autobús a las 8.30 y dejarnos en la estación de Troyes a las 9.15. Allí nos esperaba un tren que tiene nombre de película y en el que hubo un asesinato, ¿el Orient Express?, pues en ése.

Es un tren de esos de época que nos ha llevado al tren de la época, o sea, tranquilillos, demasiado quizá por que nos han salido dos horas de tren. Muy bonito, pero muy pesado. Y de ahí cambiarnos y a correr.

Este año no hemos entrado en París, si no que hemos salido desde el propio París, desde la base de la Torre Eiffel. Impresionante, chulo, chulo. La había visto, pero nunca desde tan cerca, siempre pequeñica. La verdad es que el escenario era impresionante, todo quedaba muy bien y han acertado. Y la etapa, 138 kilómetros de callejeo por París.

Lo especial de llegar a París. Pero a pesar de lo bonito que es París, no es una ciudad muy cómoda para andar en bici, especialmente en los Campos Elíseos. Tienen un pavés fino, que al principio parece que no se nota, pero el traquetreo acaba siendo pesado. Y más después de todo un Tour. Hoy ha sido el día que más ha costado coger la bici, no tanto por el cansancio físico sino por el psicológico.

Y luego, lo más bonito. La vuelta triunfal a los Campos Elíseos, el premio para todos los que hemos terminado el Tour y el momento para saludar a los ganadores, Armstrong incluído. Y luego el podio, que este año nos lo han puesto en la mitad, con el Arco del Triunfo de fondo. Y ahí ha subido Mancebo. El chaval estaba feliz, lógico. Subir al podio de París es algo que permanece para siempre. Y ha tenido un bonito detalle con todos los del equipo, un maillot blanco.

Y por la noche cena con el equipo. El detalle del presidente no está mal, venirse a cenar con nosotros para celebrar el final del Tour, el premio para los que hemos conseguido terminar. Y luego...un voltio. He, pero sin excesos. La cena suele acabar bastante tarde y luego el ambiente que hay aquí por la noche no me convence mucho. Y sobre todo, que el martes hay que correr en Villafranca.

J. V. García corre en el Banesto